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Sesgo local, small caps y value: cuándo suman y cuándo son ruido caro
Todos estos añadidos tienen un buen argumento académico. El problema es el plazo en el que hay que sostenerlo.
Un fondo global ya es una cartera terminada. ¿Qué tiene que demostrar cualquier cosa que le añadas encima?
Esto, antes que ningún argumento: cuánto mueve tu exposición real. Mueve el peso que le darías al añadido y míralo.
Lo que se mueve tu exposición real
1 puntos
Supone que el 80 % de lo que lleva ese fondo ya está dentro de tu global, que es lo habitual en un añadido sectorial o factorial. Con menos solapamiento mueve más — pero eso se mide, no se estima.
Un producto más que seguir, una orden más que dar y un TER más que pagar, para mover un punto. Con eso en la cabeza, los tres candidatos habituales.
Antes de seguir
De los tres añadidos clásicos —sesgo local, small caps y value—, ¿cuál es el problema que comparten?
No es que el argumento sea malo. Los tres tienen uno bueno.
¿Cuánto sesgo local es defendible?
Darle a Europa —o a España— más peso del que le toca por capitalización. A favor: tus gastos futuros son en euros, y una cartera con dos tercios en dólares arrastra un riesgo de divisa que no aparece en ninguna ficha; acercar la moneda de tus activos a la de tus gastos lo reduce de verdad. En contra, el argumento que se oye más: «conozco estas empresas». No las conoces, conoces sus anuncios.
Algo de sobreponderación europea es defendible. El IBEX como posición propia es otra cosa: 35 valores, muy concentrados en banca y utilities, con un histórico que no acompaña.
Small caps y value
Small caps completa una cobertura que de verdad te falta, porque un MSCI World solo lleva grandes y medianas: añadirlas es tapar un agujero real del índice. El argumento malo es esperar que la prima aparezca justo en tu ventana de veinte años.
Value es el más sólido sobre el papel y el que más ha sufrido en la última década antes de recuperar. Su argumento malo es el peor de los tres: entrar después de leer que «value vuelve» es cambiar de estrategia con el periódico delante, que es exactamente lo que la indexación existe para evitar.
Lo que no te van a contar
Cada añadido tiene un coste que nadie apunta: la probabilidad de que abandones. Una cartera de dos fondos se mantiene sola quince años; una de seis pide decisiones, y cada decisión es una oportunidad de equivocarse.
Los fondos factoriales disponibles aquí son más caros y menos puros de lo que suenan. El TER sube, la replicación es peor y la definición de «value» varía entre proveedores: parte de la prima teórica se queda en el camino.
Y el sesgo local ya lo tienes sin quererlo: cobras en euros, tu vivienda está aquí y tu empleo depende de esta economía.
Lo que hay que retener
- Los tres tienen argumento; el problema es sostenerlo décadas.
- Algo de Europa es defendible. El IBEX como posición propia, mucho menos.
- Antes de añadir, mide cuánto mueve tu exposición. Si es un punto, no lo añadas.
- Cada producto extra sube la probabilidad de que abandones la estrategia.
Hazlo ahora
Añade el fondo que estás considerando a la cartera de ejemplo y mira el solapamiento y el reparto por sector. Si tu exposición apenas se mueve, el añadido es coste sin efecto.
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